martes, 19 de enero de 2010


La realidad es injusta,a ella le da puñetazos en el alma,tan frágil,tan efímera...
El espejo frente a ella y cuatro velas encendidas en el suelo.Ella solo es una muñeca,nunca a sido capaz de hacer daño,al menos conscientemente nunca.Aunque no tiene hilos se siente como una marioneta,infeliz,sabiendo que en cualquier momento alguien puede mover esos hilos invisibles,al antojo del titiritero.
Esa muñeca con cara de porcelana se pregunta el por qué,quien le hizo así,tan débil,sabiendo que cualquier niño puede romperla con solo tocarla.Se siente impotente,romper esas cuerdas es lo que más desea en este mundo,plagado de falsos recuerdos.Quiere dejar de sentirse una marioneta,dejar de romperse con una mirada de desprecio.
En el espejo reconoce su reflejo,ese que nunca le abandona.levanta lentamente los ojos para mirarse cara a cara con ella misma,sus ojos ven más allá de su cara,y se derrumba al ver a su alma hecha pedazos,ese alma,que un día brilló con luz propia.Y sin poder evitarlo una lágrima recorre su carita de porcelana,se deja caer al suelo,arta de luchar y el fuego de las velas la devoran sin dejar rastro de esa muñeca que un día quiso aparentar lo que no era y que muy pocos consiguieron llegar a su corazón,latente,envuelto en trapos